miércoles, 13 de enero de 2016

Caricaturas 1,2,3


Para hacer una buena caricatura hay que saber reconocer y seleccionar los rasgos más representativos del modelo, “exagerándolos” para plasmarlos con originalidad.  Tal vez sean sus grandes orejas que habrá que crecer, haciéndolas mucho más grandes, pero tal vez sea que casi no tiene nariz y entonces será conveniente hacerla pequeñísima, o mejor aún, tal vez ni siquiera sea necesario dibujarla. Tal ves lo más representativo sea lo encorvado de su figura y entonces su cara completa no resulte tan relevante y se la dibujamos chiquitita, pero eso sí, le dibujamos una gran joroba.
Como ves, el término “exagerar” en el ámbito de la caricatura no  se circunscribe al solo hecho de crecer las formas, como los profanos suponen, sino al contexto más amplio de su significado. El tamaño, forma,  textura, color, y todos los elementos visuales de que dispongamos son objetos de ser utilizados para crear la caricatura, exagerando su representación.
Este principio de representación no solo es aplicable para hacer caricaturas de personas; cualquier objeto, animal o cosa son candidatos a ser caricaturizados. Es más, en el más amplio de los sentidos y traspasando el ámbito visual, también será viable de caricaturizar la música, la danza, la actuación, literatura, etc. aplicando estos mismos principios de selección y exageración del modelo.

En este post te presento unas caricaturas que realicé por encargo. Espero te gusten y por qué no? tal vez te animes  a solicitarme la tuya.



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